Para aquellos que no la conozcan, la serie cuenta la historia de Jesús Blanco, el Negro, un canario que se fue a Sevilla a terminar sus estudios y que ha acabado “malviviendo” en un barrio de clase media-baja con unos amigos bastante especiales.
Aunque estos chicos empezaron con un presupuesto de 40 euros para el piloto, desde el principio apostaron por un producto de calidad y bien pensado: sin un género definido pero con el humor localizado e indiscriminado como bandera, la serie destaca en la fotografía, la banda sonora y en unos guiones que han evolucionado en complejidad y profundidad.
Se nota que “Malviviendo” está hecha por cinéfilos, por gente que ha visto buen cine, buenas series y que tiene talento audiovisual. Pese a los continuos guiños a estos dos mundos y a su propio universo particular, una de sus señas de identidad, la serie ha conseguido (por ahora) no estancarse en los homenajes y en un rollo auto-referencial; David Sainz, creador, guionista y protagonista de la serie, ha preferido en todo momento darle prioridad a una historia que cada vez tiene más personalidad, procurando introducir nuevos elementos sin que eso signifique perder las señas de identidad tan características que tiene desde sus inicios.
Al mismo tiempo, los creadores son gente de la calle y se han limitado a reproducir lo que han visto toda su vida; ponen en el escaparate muchas cosas que en la tele de ficción nunca nos enseñarían. Las vivencias y los personajes del barrio de Los Banderillos de Sevilla son los mismos que se pueden encontrar en miles de barrios en España: las drogas, la delincuencia o los poderes corruptos existen y en “Malviviendo” se afrontan con naturalidad.
Probablemente, el gancho y una de las claves del éxito de “Malviviendo” es la manera en la que refleja y se conecta con la realidad actual de miles de jóvenes españoles... Los propios creadores de la serie no viven de ella, se tienen que buscar la vida a través de donaciones, patrocinios y merchandising para poder afrontar con alguna garantía la producción del siguiente capítulo.
En definitiva, “Malviviendo” es una delicia dentro del prolífico, un mensaje de ánimo en forma de serie para todos aquellos que quieren contar esas historias que nadie parece querer contar. Dicen sus protagonistas que algún día les gustaría dedicarse al cine.
Yo pagaría una entrada para ver una película de estos tipos.
escrito por: Arturo Tena ... Ir a la pagina web de origen …
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